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La Coctelera

Con onor muore...

Greta Otto - La Mariposa de Cristal
Hoy suena en La Arbonaida "Con onor muore chi non può serbar vita con onore" , aria perteneciente al Acto III de la ópera Madama Butterfly, de Giacomo Puccini.
Madama Butterfly (Cio-Cio-San) sigue esperando a su marido. Pinkerton ha regresado a Japón, pero sólo de visita y acompañado por Kate, su legítima esposa norteamericana. Cuando Butterfly descubre a la extranjera comprende el motivo de su visita y, con todo el dolor de su corazón, se muestra dispuesta a ceder su hijo a su padre. Toma el puñal heredado de su padre, con el que éste se había hecho el harakiri por órdenes de Mikado, y repite las palabras que hay grabadas en su hoja "Quien ya no puede vivir con honor merece una muerte honorable". Se despide de su hijo (Tu tu piccolo iddio) y se suicida (seppuku, suicidio ritual japonés). En el desgarrador final, Cio-Cio-San moribunda escucha la voz de Pinkerton llamándola: "¡¡¡Butterfly!!!... ¡¡¡Butterfly!!!".
«Tu? tu? tu? tu? tu? tu? tu?
piccolo Iddio! Amore, amore mio,
fior di giglio e di rosa.
Non saperlo mai per te,
pei tuoi puri occhi,
muor Butterfly...
perché tu possa andar
di là dal mare
senza che ti rimorda
ai di maturi, il materno abbandono.
O a me, sceso dal trono
dell'alto Paradiso,
guarda ben fiso, fiso di tua madre la faccia!
che ten resti una traccia, guarda ben!
Amore, addio! addio! piccolo amor!
Va, gioca, gioca!»
Probablemente, no ha habido mejor Butterfly que la que interpretó Renata Scotto (y que Maria Callas me perdone). Así que, con la excusa de que hace unos días Renata Scotto cumplió 76 años, la escuchamos en la escena final de Madama Butterfly (pulsar aquí, para verlo en You Tube o aquí, para escucharlo en Spotify).
Autor: Landahlauts

SOBRE EL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE ANDALUCIA

El pleno del Parlamento andaluz ha aprobado hace unas horas la reforma del Estatuto de Autonomía. En su Preámbulo se "reconoce la realidad nacional de Andalucía como nacionalidad", y el Título Preliminar, que mantiene la definición de Andalucía como "nacionalidad histórica", al igual que el vigente Estatuto.
El proyecto de Estatuto tiene un total de 244 artículos, 11 títulos y cinco disposiciones adicionales, entre ellas la deuda histórica, como fuente excepcional de financiación para garantizar los niveles mínimos, y otra que pide que la inversión del Estado sea equivalente a la población andaluza. El texto recurre, en la disposición adicional quinta, al artículo 150.2 de la Constitución para reclamar competencias como puertos y aeropuertos, el servicio meteorológico, tráfico y seguridad vial, la cuenca del Guadalquivir o museos archivos y bibliotecas ubicados en la comunidad.
Se incorpora un nuevo Título de Derechos Sociales, de forma que los ciudadanos podrán recurrir a la justicia por los incumplimientos del Estatuto, la ampliación de la paridad entre hombres y mujeres a los órganos colegiados o consultivos de la Junta, y el derecho a la muerte digna y a la libertad sexual, entre otros. Las relaciones bilaterales entre la comunidad y el Estado se establecerán en la comisión mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Comunidad, de nueva creación, mientras que se atribuye a Andalucía la gestión y ejecución de los fondos europeos.

El Proyecto de Estatuto es totalmente insuficiente, a mi entender. Insuficiente en competencias e insuficiente en el establecimiento de unas fuentes de financiación claras y permanentes, que no queden hipotecadas al capricho de decisiones externas. Además, no se recoge la definición de Andalucía como Nación, quedándose en unas figuras retóricas como "nacionalidad" y "nacionalidad histórica" la primera establecida en el Preámbulo y la segunda en el Titulo Preliminar. La definición habría de ser Nación y debería de ser establecida claramente en el cuerpo del articulado del Estatuto, no en preámbulos ni similares. Este proyecto de Estatuto nace totalmente viciado, ya que queda supeditado a los acuerdos establecidos por el Estado español con Catalunya, donde se ha establecido en que sí y en que no podemos gastar los fondos de compensación interterritorial.

Ahora queda el vergonzante trámite de llevarlo al Congreso y Senado de Madrid y tener que excuchar, inexplicablemente, como un senador murciano o un diputado gallego dan su opinión, y lo que es peor, su voto sobre nuestro Estatuto.

Después, lo votara en Referendum el Pueblo Andaluz. Votaremos "sí", aunque algunos lo hagamos tapándonos la nariz.

Hasta entonces, nos queda que escuchar y leer las crónicas del españolismo cavernario haciendo sus comentarios, sus chascarrilos y sus chistes estúpidos sobre lo que, mayoritariamente, ha aprobado nuestro Parlamento: aquel que representa la voluntad soberana del Pueblo Andaluz.
Penoso será recordar que algunos de esos "voceros españolistas" son andaluces o se atribuyen un supuesto origen andaluz.